El 1% al más rico es la receta que empobrece

El impuesto del 1% al 1% más rico no es simbólico ni inocuo: sobre la rentabilidad real del capital puede implicar una carga superior al 60%, desincentivando la inversión, el empleo y el crecimiento. Bajo el discurso de la igualdad y la pobreza infantil, se busca aplicar una vieja receta socialista que termina empobreciendo a toda la sociedad.

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Otra vez surgen voces para aplicar un nuevo impuesto, del 1% al más rico es la receta que empobrece, algo casi simbólico, que también en campaña presidencial habían negado, ya sabemos cuánto vale la palabra de nuestros políticos.

Un mensaje diseñado para confundir, “solo el 1%”, como si se tratara de una cantidad insignificante, pero es el mismo cuento con el que vienen esclavizando a los trabajadores uruguayos por décadas.

Las razones oficiales esta vez son dos, a la tradicional “reducción de la desigualdad” le suman hoy “combatir la pobreza infantil” ya que este año se visibilizó con nueva metodología de medición, el vergonzoso 32%.

Frente al discurso radicalizado del gobierno por parte del PIT-CNT, “¿cuánta desigualdad estamos dispuestos a tolerar?” el ministro de economía Oddone contestó con una pregunta más sensata, “¿cuánto crecimiento estamos dispuestos a resignar?”

Se plantea un falso dilema entre crecimiento y desigualdad, como si uno fuera incompatible con el otro, aquí el ministro reconoce algo elemental, al quitarle sus recursos a quienes invierten, el crecimiento baja y se resignan mejoras en la calidad de vida necesaria para que exista “distribución sostenible en el tiempo”.

Explicaré, desde la teoría económica y con datos concretos, por qué más impuestos solo agravarán la pobreza, y que la desigualdad de por sí no es un problema, a menos que se la interprete con envidia y resentimiento.

¿Quién es el 1% en Uruguay?

Antes de hablar de impuestos, conviene aclarar quiénes integran ese famoso “1% más rico” en Uruguay, según indica el instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT y el Cinve, de la misma línea política, equivale a cerca de 25.000 personas.

Ellos indican que ese grupo concentra entre el 14% y el 35% de la riqueza total, según distintas metodologías y estudios, que suelen tener patrimonios superiores al millón de dólares.

Uruguay tiene un coeficiente de Gini cercano a 40, desigual comparado con la OCDE, pero menor que la media latinoamericana, pero esto es irrelevante como indiqué en una entrevista a Montevideo Portal, Etiopía tiene mejor Gini que Estados Unidos, y que nosotros en Uruguay.

La gran mayoría de esa riqueza no es dinero guardado en bóvedas, es capital productivo, empresas, maquinaria, edificios, inventarios, inversiones. Es decir, trabajo, empleo, productividad y actividad económica real.

No es neutral tratar la riqueza como una “torta” estática de la que se puede sacar o repartir desde el gobierno sin consecuencias.

Antecedentes en la región, Bachelet II en Chile

estallido social en chile 2019
Estallido social en Chile – octubre 2019

No es novedad que el resentimiento que caracteriza las ideas de socialistas sean siempre las de castigar al que más tiene, que salvo estén beneficiados por su poder político, son los que más se esfuerzan y benefician a la población.

Axel Kaiser cuenta en el libro “El odio a los ricos” como se agravó el inicio de la decadencia en Chile, ingrediente que desencadenó el estallido social de 2019, en el gobierno de Piñera II con una gran manifestación de violencia contra bienes públicos y posterior impacto negativo en la economía.

Fue en el gobierno de Bachelet II (2014-2018), buscando instalar esa misma idea del impuesto al 1 %, justificando la oportunidad de ejercer una revancha a los ricos del país.

En un video de promoción oficialista, se indicaba que la clase media no iba a pagar ningún costo por la medida y que el 99% de los recaudado lo pagaría ese 1% , siendo lo justo que los más ricos paguen lo que les corresponde.

Se trataba de reducir la desigualdad, el mismo mantra socialista que nuestra izquierda sostiene en Uruguay, la receta que curaría todos los males del capitalismo, asegurando que la medida les traería mejor educación, salud, deporte y medio ambiente más limpio, es decir mejores bienes públicos para mejor calidad de vida.

La propaganda del gobierno terminaba criticando a quienes se oponían acusándolos de engañar a la gente con trabas a la consecución de mayor igualdad.

Desenmascarando la mentira del 1%

El impuesto al patrimonio en Uruguay hoy es casi inexistente, 0,1 % para personas físicas, que recauda cerca del 1 % del PIB, pero lo importante es lo que los defensores del impuesto ocultan deliberadamente.

Un impuesto sobre el patrimonio no grava la riqueza, grava la rentabilidad del capital, y la erosiona brutalmente, veamos a continuación un ejemplo simple.

Si un inversor obtiene una rentabilidad del 2% anual, y el Estado le cobra 1% de impuesto al patrimonio, el resultado es que el impuesto se roba el 50% de la ganancia.

Y eso es antes de aplicar el IRPF sobre rendimientos del capital, que en Uruguay llega al 30-36 % según el tipo de activo.

Cuando se suman ambos efectos la carga fiscal efectiva sobre la rentabilidad supera el 60 %.

El resultado es que el incentivo a invertir desaparece, el capital migra, y con la expulsión del capital se van el empleo, la productividad y el crecimiento.

Por eso, cuando un político dice “solo un 1 % a los ricos”, está mintiendo y en términos económicos reales eso puede ser un 40 %, 50 % o hasta 70 % sobre la ganancia anual.

Crecimiento o desigualdad: el falso dilema

No existe tal dilema, la desigualdad es una condición natural de cualquier sociedad dinámica. Durante miles de años, la humanidad vivió en pobreza extrema con desigualdad mínima, todos eran pobres, excepto las castas gobernantes.

La igualdad perfecta solo fue posible cuando todos eran igualmente miserables, después de una cruenta guerra o luego de alguna catástrofe natural.

Recién con la Revolución Industrial, cuando se liberaron mercados y se logró ascenso social, se generó prosperidad masiva, aunque desigual, pero eso no es un problema, es una condición del progreso.

Lo mismo ocurre hoy cuando los países crecen, no todos crecen igual, algo que es necesario, intentar “corregir” esa desigualdad usando impuestos siempre termina destruyendo los incentivos que permiten crecer.

Cuando el gobierno actual plantea la discusión tratando de justificar la medida con el objetivo de “erradicar la pobreza infantil”, encontramos un hecho innegable, el gasto público real aumenta cada año y los resultados no mejoran, por el contrario.

El problema no es falta de dinero, es exceso de Estado, la pobreza es resultado directo del mismo proceso, cuanto más grande es el aparato estatal, menos recursos le dejan al sector privado, único dueño y creador de riqueza real.

La falacia del dogma Montaigne

El argumento redistributivo parte de un viejo error conceptual, que Michel de Montaigne plasmó en el siglo XVI, la idea de que la economía es un juego de suma cero, lo que uno gana, otro lo pierde.

Esta idea la presenté en el artículo “el peso oro uruguayo y la Suiza de América”; los políticos repiten esta falacia ya que les conviene, se presentan como héroes que “reparten” riqueza ajena.

Pero la riqueza no es estática: se crea y se consume a diario, como señaló Israel Kirzner, economista austríaco, el capitalismo es un proceso dinámico donde los emprendedores descubren oportunidades, coordinan recursos y generan mayor valor.

Nada de esto aparece en los modelos estáticos, basados en viejas y fracasadas ideas redistributivas, que la nueva teoría económica buscó teñir de científica con Keynes, y que suelen usar los burócratas para justificar impuestos y regulaciones.

Riqueza, inversión y realidad económica

Los ricos no tienen su patrimonio acumulado como oro enterrado o como billetes en una bóveda, la riqueza está colocada en el capital físico como edificios y equipos, en capital de trabajo y tecnología de empresas que emplean miles de trabajadores.

Gravar esto no es “sacarle a los ricos”, es descapitalizar al país frenando su capacidad productiva y reduciendo el empleo y la generación de mayor calidad de vida a futuro.

Impuesto al 1% más rico y la Curva de Laffer

La curva de Laffer es un modelo que relaciona la tasa impositiva con la recaudación fiscal, sugiriendo que, a mayor tasa mayor recaudación, pero solo hasta un punto máximo, luego tasas excesivas desincentivan el trabajo y la inversión, causando una caída en la recaudación.

Modelo de la curva de laffer
Modelo de la curva de Laffer- tasa impositiva vs recaudación

El modelo indica que tanto tasas muy bajas como muy altas tendrán nula recaudación nula, en el caso de las altas por desincentivo, y un punto intermedio de máxima recaudación.

Argumentos de que las tasas para los superricos pueden estar más allá del punto óptimo, es decir, en la parte descendente de la curva

La tiranía de la igualdad

Axel Kaiser, en La tiranía de la igualdad, explica cómo la obsesión igualitarista se convierte en una forma moderna de tiranía, disfrazada de justicia social. Una tiranía que no llega con fusiles, sino con regulaciones, impuestos y un aparato burocrático que crece sin límite.

Esta igualdad forzada no libera a la población, la somete, en “El camino de la servidumbre” ya lo advertía Hayek: “La igualdad de resultados empobrece a todos porque destruye los incentivos que hacen posible la prosperidad.”

Milton Friedman nobel de economía de 1976, indicaba de forma aún más directa: “Una sociedad que pone la igualdad por encima de la libertad no obtendrá ninguna de las dos.

Una sociedad que pone la libertad por encima de la igualdad obtendrá un alto grado de ambas.”

Conclusión: mayor afán recaudador es más pobreza

La redistribución compulsiva no solo no reduce la pobreza: la acentúa. Porque reemplaza la cultura del esfuerzo por la cultura del reclamo. Y porque cada peso que el Estado extrae a los que producen es un peso menos que puede invertirse en crear nuevas oportunidades.

Mientras sigamos atrapados en el discurso igualitarista, seremos rehenes de una casta política que administra nuestro dinero como si no hubiera mañana, convencidos de que pueden gastarlo mejor que nosotros.

La verdadera solución nunca es quitarle a los que generan riqueza, sino dejar de impedir que los demás puedan generarla y consumirla.

Podemos demoler los argumentos falaces con preguntas concretas, simples, que no pueden responder sin contradecirse:

1. ¿Seguimos siendo todos iguales ante la ley? Discriminar por patrimonio viola el principio de igualdad constitucional.

2. ¿Ese 1% “más rico” ya paga Impuesto al Patrimonio, o no? ¿Estamos hablando de una nueva escala sobre un impuesto ya existente? ¿En base a qué criterio técnico o a qué supuesta “emergencia” fiscal se justifica?

3. ¿Se puede violar un compromiso electoral tan fácilmente, sin costo político ni rendición de cuentas?

4. ¿No es abiertamente discriminatorio que si invierto en forestación o lechería y poseo “X” millones en tierras esté exonerado, pero si produzco praderas o hago agricultura tradicional pueda ser castigado con más impuestos?

5. ¿No es engañoso afirmar que “solo se extraerá un 1% anual del patrimonio”,
cuando en términos económicos reales eso puede implicar confiscar entre el 40% y el 70% de la rentabilidad del capital?

Esto último es lo más grave. Porque demuestra ignorancia económica o mala fe política.
Y cuando el poder combina ambas cosas, el resultado siempre es más pobreza.

Referencias:

El País (Uruguay) Economistas cuestionan la iniciativa del PIT-CNT para gravar a “los ricos”: https://www.elpais.com.uy/informacion/sociedad/economistas-cuestionan-la-iniciativa-del-pit-cnt-para-gravar-a-los-ricos-porque-la-carga-tributaria-ya-es-alta

Friedman, M., & Friedman, R. D. (1980). Libres para elegir. Deusto (Grupo Planeta).

Hayek, F. A. von. (1944). Camino de servidumbre. Alianza Editorial.

Hayek, F. A. von. (1960). Los fundamentos de la libertad. Unión Editorial.

Kaiser, A. (2017). La tiranía de la igualdad. Deusto (Grupo Planeta).

Kaiser, A., & Zitelmann, R. (2023). El odio a los ricos. Igualitarismo, decadencia económica y percepción pública. Ediciones El Mercurio.

Kirzner, I. M. (1989). Creatividad, capitalismo y justicia distributiva. Unión Editorial.

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7 comentarios

  1. Estimado Gonzalo, has desarrollado el tema con rigurosidad y calidad tecnica.
    No se si el Pit CNT estaria dispuesto a debatir contigo, pero tus argumentos son contundentes….felicitaciones!

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