Gobierno elige Casupá: insostenible futuro del agua potable en Uruguay.

En Uruguay, el acceso al agua potable ha sido históricamente una de las políticas públicas más relevantes. Desde la creación de OSE hace más de 60 años, el sistema de abastecimiento logró extender la cobertura a prácticamente todo el territorio.
Hoy, cerca del 99% de la población cuenta con acceso a agua potable de red. Sin embargo, esa cobertura amplia convive con desafíos estructurales. En este marco, surge la disyuntiva entre dos proyectos: Arazatí y Casupá. Ambos buscan reforzar el sistema de abastecimiento, pero con enfoques, costos y riesgos muy diferentes.

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Casupá, riesgo del agua potable en Uruguay

En Uruguay, el acceso al agua potable ha sido históricamente una de las políticas públicas más relevantes.

Desde la creación de OSE hace más de 60 años, el sistema de abastecimiento logró extender la cobertura a prácticamente todo el territorio.

Hoy, cerca del 99% de la población cuenta con acceso a agua potable de red. Sin embargo, esa cobertura amplia convive con desafíos estructurales.

En este marco, surge la disyuntiva entre dos proyectos: Arazatí y Casupá. Ambos buscan reforzar el sistema de abastecimiento, pero con enfoques, costos y riesgos muy diferentes. 

Proyecto Arazatí 

balneario Arazatí, desembocadura en el Río de la Plata

El proyecto, llamado “Proyecto Arazatí”, propone utilizar una nueva fuente de agua para potabilización y abastecimiento del área metropolitana de Montevideo.

El sistema a construir será capaz de satisfacer los requerimientos de cantidad, dado que el Río de la Plata puede considerarse una reserva infinita, y los de calidad a través de la incorporación de una tecnología de tratamiento innovadora para la remoción de materia orgánica y control de metabolitos. 

El proyecto involucra la construcción de una nueva toma de agua bruta en la zona de playa Arazatí, departamento de San José, una planta potabilizadora próxima a la toma de agua bruta y una tubería aductora de agua tratada al sistema de abastecimiento metropolitano que atraviesa el área protegida, Humedales del Santa Lucía.

También incluye la construcción de una reserva de agua dulce y un monorrelleno para la disposición de los lodos de la planta de potabilización. 

Capacidad de abastecimiento confiable 

La planta de Arazatí podría inyectar 200.000 metros cúbicos diarios de agua potable al sistema metropolitano, que hoy consume alrededor de 1 millón. Eso significa que se ampliaría en un 20% la disponibilidad total. 

El Río de la Plata, alimentado por el Paraná y el Uruguay, solo experimenta descensos notables una vez cada varias décadas, por lo que constituye un suministro prácticamente inagotable para las necesidades del país. 

Además, ciudades como Buenos Aires, Rosario o Santa Fe ya se abastecen del mismo sistema hídrico. Por lo que existe una validación técnica y sanitaria previa, que respalda la factibilidad de utilizar este recurso también en Uruguay. 

Agua limpia y saneamiento

A diferencia de lagunas y embalses donde el agua suele estancarse y acumular algas, el Río de la Plata ofrece agua en movimiento, con buena oxigenación y menos riesgo de presencia de algas.  

Cuando un río recibe materia orgánica, el propio ecosistema lo procesa y lo degrada de manera natural gracias al movimiento, el oleaje y la oxigenación.

Incluso lugares como Juan Lacaze y Colonia, que ya utilizan el agua del Río de la Plata, no presentan problemas de calidad.  

Por tratarse de un agua más limpia en origen, la planta de Arazatí no requiere el uso intensivo de carbón activado para eliminar compuestos tóxicos o sabores, lo que implica un ahorro operativo considerable en el largo plazo. 

Recuperación económica de la inversión 

El costo por metro cúbico producido en Arazatí sería bajo, lo que permite que la inversión se amortice en un plazo razonable.  

Por otro lado, el traslado desde Arazatí hasta el área metropolitana no es excesivo. De hecho, el costo de bombeo del agua tratada y potabilizada representa cerca del 40% del proyecto que ronda los 300 millones de dólares.  

 Operación privada bajo control estatal 

El proyecto propone que una empresa privada se hace cargo de la operación y el mantenimiento durante 17 años asegurando estándares de eficiencia y calidad, mientras que OSE conserva el control técnico, el laboratorio y la supervisión. 

Reserva estratégica de los embalses existentes 

Al contar con Arazatí como respaldo, los embalses de Paso Severino y Canelón Grande podrían mantenerse llenos y ser usados solo en situaciones extremas tales como sequias de esta forma el sistema no colapsaría. 

Debilidades 

Una de las principales resistencias al proyecto surge del sindicato de OSE, que rechaza la participación privada en el manejo de un recurso esencial como el agua. 

Otro obstáculo para la viabilidad de Arazatí radica en la falta de liderazgo político claro.

Gobiernos anteriores han mostrado actitudes contradictorias frente al manejo del agua: por ejemplo, se criticó la mezcla de agua del Río de la Plata con la del Santa Lucía, aun cuando se hizo dentro de los estándares de la OMS para garantizar el abastecimiento.

Esa falta de respaldo político firme puede poner en riesgo la continuidad del proyecto. 

 Proyecto Casupá 

vista del arroyo Casupá, donde se planea construir la represa

Simplicidad constructiva y menor costo inicial 

El proyecto Casupá se basa en la creación de un embalse artificial, lo que implica una obra de ingeniería menos compleja que la construcción de una planta potabilizadora de gran escala. 

Potencial de desarrollo regional

El lago artificial generaría un impacto económico en la zona: valorización de las tierras circundantes, posibilidad de impulsar agricultura de riego, mejora de las pasturas y un nuevo atractivo para actividades recreativas y deportivas.

En ese sentido, se plantea como un motor de desarrollo territorial más allá de la función de abastecimiento. 

 Potencial de desarrollo regional  

A diferencia de Arazatí, el proyecto Casupá no implica participación privada en la operación, por lo que no enfrenta la oposición frontal del sindicato de OSE.

Esto facilita su aceptación política y sindical, manteniendo el esquema tradicional de gestión estatal del agua. 

Debilidades del proyecto Casupá 

El embalse de Casupá almacenaría millones de metros cúbicos de agua, pero al tratarse de un espejo de agua estático, la renovación de caudal sería limitada.

Dado que el río Santa Lucía en esa zona es pequeño y de bajo caudal, el lago correría riesgo de degradarse con el tiempo. 

 Casupá se alimenta del mismo sistema hídrico que actualmente abastece al área metropolitana: la cuenca del río Santa Lucía.

Esto significa que, frente a una sequía prolongada de varios meses, el embalse no resolvería el problema de fondo. 

 Todo lago artificial tiende a volverse autotrófico: la acumulación de nutrientes favorece la proliferación de algas, que consumen oxígeno y generan procesos fermentativos. Como consecuencia, el agua pierde calidad y sabor. 

Además, el entorno del lago también representa un problema: la presencia de tambos, poblados o industrias cercanas podría arrastrar al agua residuos orgánicos, fertilizantes ricos en nitrógeno y fósforo o efluentes domiciliarios.

Estos contaminantes deteriorarían aún más la calidad del agua y demandarían tratamientos costosos. 

Otra debilidad estructural es la distancia entre Casupá y Aguas Corrientes (aproximadamente 80 km).

En caso de liberar agua en épocas de sequía extrema, buena parte de ese recurso se perdería en el trayecto, absorbido por el lecho del río seco, sumado a la evaporación y a las extracciones de agricultores y pobladores.

Se estima que, de cada 5 metros cúbicos liberados, apenas 1 llegaría efectivamente a destino. 

Conclusión

En definitiva, Uruguay enfrenta una decisión estratégica en materia de abastecimiento de agua potable.
Mientras Casupá ofrece una solución tradicional de menor complejidad inicial pero expuesta a los mismos riesgos estructurales que hoy enfrenta la cuenca del Santa Lucía, Arazatí plantea una alternativa moderna, con un suministro prácticamente inagotable y costos operativos más bajos en el largo plazo.

La elección no debería basarse en cálculos políticos ni resistencias corporativas, sino en criterios técnicos, económicos y ambientales de sostenibilidad. El agua es demasiado vital como para dejarla librada al corto plazo: Uruguay necesita una solución que garantice confiabilidad, calidad y resiliencia para las próximas décadas.

Referencias

OSE – Obras Sanitarias del Estado. Documentos oficiales sobre proyectos Arazatí y Casupá. Disponible en: https://www.ose.com.uy

Ministerio de Ambiente – Gobierno de Uruguay. Informes sobre la gestión hídrica y evaluaciones ambientales. Disponible en: https://www.gub.uy/ministerio-ambiente

Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Agua potable y saneamiento en América Latina: desafíos de sostenibilidad. Washington, 2018.

El Observador: ¿Arazatí o Casupá? Ventajas y desventajas de las obras que analizó OSE para mejorar abastecimiento de agua potable

Ámbito: Sindicato de OSE rechaza la participación privada en Arazatí. Montevideo, enero 2025.

Organización Mundial de la Salud (OMS). Directrices para la calidad del agua potable. Cuarta edición, Ginebra, 2017.

Agradecimiento:

Se agradece la colaboración de Julia en la compaginación de este artículo.

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